Sophie Carmo para MFFF

Soy fan del zapping. En una ocasión, mientras realizaba ésta práctica tan saludable (aunque odiada por los anunciantes), me topé con un documental que no pude parar de ver hasta el final. Se trata del documental ‘Balenciaga, el legado de un mito’ que emitía en ese momento La 2 de TVE y que, gracias al esfuerzo del ente público, se puede ver de manera íntegra en la red de forma totalmente gratuita (Ahora mismo, mientras escribo este artículo, vuelvo a disfrutar de este documental).

El reportaje es, sin lugar a dudas, el mejor medio para conocer la figura del modisto y diseñador español Cristóbal Balenciaga y la mejor guía posible a recordar y visualizar antes de acercase hasta el recién creado Museo Balenciaga ubicado en la localidad vasca de Getaria, Gipuzkoa, donde nació el modisto.

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Imagen vía Museo Balenciaga

Regia opulencia; trabajo constante

Producido en el año 2008 por TVE, junto al canal franco-alemán ARTE y la productora vasca C-5, el documental fue dirigido por Enrique Portocarrero y Josu Venero sin grandes estridencias (propias del universo fashion pero que tampoco gustaban al modisto vasco) y casi en un tono aséptico pero con un ritmo constante y adictivo.

Balenciaga, el legado de un mito narra el trabajo del creador vasco desde sus inicios en su Getaria natal hasta su llegada a París donde se convirtió en un gran referente durante los años 40, 50 y 60 hasta el cierre de su empresa en 1968 con la llegada del prêt-à-porter.

¿Slow fashion? No, por ahora…

Hoy, apenas seis años después de su producción y estreno, éste documental conserva la elegancia perenne que caracterizaba a los diseños de Balenciaga pero se intuye difícil de digerir en una sociedad que reclama el movimiento slow fashion pero que no puede olvidar la inmediatez que rodea a las tendencias.

En este mundo actual, ha nacido un nuevo concepto audiovisual: los fashions films, cortos de cine e, incluso, vídeos digitales de no más de 15 minutos de duración que ayudan a las marcas a dar a conocer una nueva línea de productos mediante una historia. La gran mayoría de estas producciones cuentan con el trabajo de grandes directores e importantes actores o modelos.

Gracias a la red es posible una rápida difusión de los mismos, lo que les convierte en un excelente instrumento de marketing para las firmas de moda que deciden apostar por ellos.

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Imagen vía Museo Balenciaga

Pequeñas obras de arte… ¡listas para servir!

Balenciaga decidió poner fin a su obra en 1968 cuando la alta costura fue sustituida por el prêt-à-porter. Es decir, producción de ropa exclusiva a grande escala. En su opinión, como refleja el documental, ésto impedía diseñar prendas que pudiesen ser calificadas como obras de arte.

Ante este tipo de planteamiento cabe cuestionarse lo mismo respecto a los fashion films, ¿permiten al director y actores mostrar realmente todo su potencial? o ¿trabajan con el único propósito de mostrar aquello que la marca quiere dar a conocer? Sea como sea, lo cierto es que estos cortos cuidan hasta el más mínimo detalle el aspecto estético, lo que, en ocasiones, les convierte en el escenario de una producción de moda para el editorial de la revista X, dejando a un lado el aspecto cinematográfico.

Si os apetece descubrir aún más el desconocido mundo de los fashions films (se alude en ocasiones a la importancia de que el consumidor se decida a verlo puesto que no se le impone como sucede con las campañas de publicidad fotográfica al uso), os recomendamos ver el documental Fashion Films producido por Canal + dentro de su especial #CANALPLUSESTÁDEMODA